Eva Ehoke, Olivia Green, Gee Manoharan
May 4, 2026
Somos migrantes, con y sin papeles, refugiados y solicitantes de asilo. Somos hijos de inmigrantes, padres de ciudadanos europeos. Llegamos a Europa hace poco o llevamos aquí décadas, nacimos aquí.
Llegamos aquí después de que Europa llegara a nosotros primero.
Sin nosotros, nada funciona: no hay sociedad que pueda sostenerse, no hay economía que pueda prosperar sin nosotros.
Cuidamos de los mayores, de los niños y de los vecinos. También realizamos el trabajo invisible y no remunerado en el hogar que sostiene nuestras comunidades.
Somos conductores de autobús, taxi y reparto, cocineros, comerciantes, profesores, enfermeros y médicos, artistas y deportistas; somos trabajadores sexuales. Reparamos coches, teléfonos y ordenadores; construimos casas.
Somos trabajadores de temporada, temporales, funcionarios, estudiantes que trabajan; tenemos contratos estables o alternamos varios trabajos; formamos parte de la economía gig.
Trabajamos sin papeles. Trabajamos estando encarcelados. Nos excluyen del mercado laboral. Algunos de nosotros nos hemos jubilado; otros no pueden hacerlo.
En toda Europa, hemos sido testigos de la explotación prolongada de nuestros familiares, vecinos y amigos. En todos los países, las políticas racistas nos instrumentalizan y nos tratan como desechables.
Cuando no tenemos documentos, estamos a merced del abuso y la servidumbre. Y cuando tenemos permisos de trabajo, no nos protegen; nos atan a nuestros empleadores
Hemos vivido décadas de decisiones políticas diseñadas para convertirnos en delincuentes, creando las condiciones para una explotación masiva: nos niegan la regularización, nos detienen y nos deportan.
Este sistema ha sido posible a través de siglos de inversión en guerras y conflictos, en la extracción económica y de recursos naturales, en la degradación climática y en el colonialismo. Todo ello fuerza a la mayoría mundial a abandonar sus hogares.
En nuestro viaje hasta aquí, nos han disparado en tierra, nos han dejado morir ahogados en el Mediterráneo, nos han estigmatizado y asesinado con impunidad.
Estamos expuestos a la violencia de género, a violaciones y a abusos. No nos protegen.
Estamos hartos de la violencia.
Ahora que estamos aquí, los gobiernos deciden quién es un buen migrante y quién no, quién merece trabajar y quién no. Las narrativas racistas nos retratan como gorrones del sistema y ladrones de empleo.
Estamos hartos del racismo y la discriminación.
Convertimos nuestra labor en herramienta de resistencia, porque es el único lenguaje que el sistema entiende. Pero tenemos la esperanza de crear para nuestros hijos un mundo en el que nuestro valor no esté ligado a la participación en la economía.
Cuando luchamos por nuestra libertad, luchamos por la libertad de todos, porque cuando sufrimos, toda la sociedad sufre. Y cuando se atacan nuestros derechos, se atacan los derechos de todos.
Urgimos a nuestros vecinos, compañeros y amigos para que se unan a nuestra lucha por derechos y justicia.
Urigimos a los sindicatos, a los grupos feministas, a los activistas queer, a las organizaciones juveniles y estudiantiles y a todos los movimientos solidarios para que se unan a nuestra lucha.
El movimiento fue iniciado por la Comunidad de Práctica para la Justicia Migrante (Migrant Justice Community of Practice), una coalición de organizaciones lideradas por migrantes y personas racializadas que trabajan para que Europa trate la migración con justicia, cuidado y protección social, en lugar de con castigo y control.
Durante los próximos dos años, nos organizaremos dentro de nuestras comunidades para crear un gran movimiento de huelgas, acciones y movilizaciones con el fin de exigir justicia y derechos para los migrantes y, por extensión, para todas las personas afectadas por la desigualdad, la violencia y la explotación.
Para participar, puedes organizar acciones locales en favor de la justicia migratoria, boicots y otros eventos. Contáctanos por migrantjusticecop@protonmail.com